Sintoísmo, la religión japonesa

El sintoísmo es una de las religiones con mayor número de creyentes en Japón, donde existen unos 80 mil templos sintoístas. Es también la religión más antigua del país y la única nativa, ya que proviene de la mitología japonesa de hace casi mil quinientos años, cuando el sintoísmo se organizó para diferenciarse de la influencia budista de China.

El nombre sintoísmo proviene de la palabra shintō, que significa “el camino de los dioses”, y la religión consiste en la adoración de los espíritus de la naturaleza o kami. Hay una gran cantidad de deidades y muchas de ellas son tradicionales de una localidad o región, pero también las hay más generales, como Amaterasu, diosa del sol, o Fūjin, dios del viento. Los sintoístas no tienen reglas preestablecidas para rezar ni un dogma único, sino que cuentan con una serie de narraciones míticas para explicar los fenómenos del mundo. Tampoco existe una figura fundadora como en otras religiones y no poseen escrituras sagradas.



La doctrina fundamental del sintoísmo enseña que Japón fue creado por los dioses y que los emperadores son descendientes directos de Amaterasu. En el pasado, el mito del origen divino del pueblo japonés generó controversias, especialmente por la exaltación del nacionalismo y la consideración del emperador como un dios viviente.

Templo sintoísta en Japón

A la entrada de todos los templos sintoístas hay un estanque de agua proveniente de una fuente natural (temizuya), donde se apilan pequeños cazos para que los fieles laven sus manos y bocas y así se purifiquen antes de rezar. Luego, suele haber una cuerda atada a una campana, que las personas hacen sonar suavemente para hacerle saber a los dioses que están allí. Cuando los creyentes están listos, pueden atravesar los toriis del templo, unos arcos de madera o piedra que marcan la frontera entre el espacio profano y sagrado.

Dentro de los templos se venden amuletos, talismanes y otros objetos que ayudan a la gente en su fe. Uno de los más populares son las tablas ema, unas placas de madera donde escribir las oraciones o deseos para dejarlas en algún sector visible del templo donde los kami puedan leerlas. También se vende mucho el omikuji, un pequeño papel con la fortuna para el resto del año. Si el pronóstico es bueno, se guarda en la billetera y se lleva a casa. Caso contrario, hay que doblarlo y atarlo a un árbol de pino dentro del recinto del templo, para que la mala suerte no se vaya con el portador.

Omikuji en templo sintoísta en Japón

Por esta serie de prácticas, el sintoísmo de Japón es muchas veces considerado más una superstición que una religión, aunque eso no hace mella en absoluto en su enorme popularidad.

Facundo

Periodista y Licenciado en Comunicación Social. Apasionado por la escritura y los viajes. Estudiante de japonés e interesado en todo lo relacionado con la cultura de China y Japón.

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