Shenzen, la capital de la tecnología china

Si hay un lugar que englobe todos los preconceptos occidentales sobre la tecnología china, ese es Shenzhen, en el sur del país. La ciudad es conocida como “la Silicon Valley china”, ya que allí se asientan la mayoría de las empresas tecnológicas del gigante asiático.

Hoy en día Shenzhen tiene más de 12 millones de habitantes, algo difícil de imaginar a principios de los 80, cuando era apenas un pueblo de pescadores donde vivían menos de 20 mil personas.



Fue en esa época que Deng Xiaoping creó en Shenzhen la primera zona económica especial del país, para que se convirtiera en la capital de la tecnología china. La idea era que mantuviera los ideales socialistas en la política, pero que adoptara iniciativas capitalistas en la economía. Una especie de experimento para la China del futuro.

Entre otras medidas, se ofrecieron incentivos incentivos económicos para las empresas que se instalaran allí, y se promovió una apertura comercial para permitir la entrada de inversores extranjeros.

Huaqiangbei, Shenzhen, China.

Los resultados fueron impresionantes. Entre sus hitos, Shenzhen figura como el lugar de nacimiento de Huawei y Tencent, dos colosos de la tecnología china. Huawei es el segundo productor mundial de smartphones y líder en el sector de telecomunicaciones de China. Por su parte, Tencent es la creadora de WeChat, la mejor red social del mundo, y dueña de League of Legends, uno de los videojuegos online más populares.

Pero además de ellos, hay otras 8 mil empresas de tecnología china, que aportan un 40% de los ingresos de la ciudad. En total, el PBI de Shenzhen en 2016 fue similar al de toda Argentina.

Del “Made in China” al “Designed in China”

Negocio de venta de tecnología china en Shenzhen, China.

En Shenzhen se asientan también compañías como Foxconn, que fabrica iPhones, y otras que, combinadas, producen el 90% de los dispositivos tecnológicos que se consumen en todo el mundo. El desafío pasa ahora por cambiar esa matriz; dejar de ser “fabricantes” para convertirse en “diseñadores”.

Por esa senda, la ciudad exhibe adelantos tecnológicos en todas las esquinas. Su moderno aeropuerto, por ejemplo, es patrullado por Anbot, un robot de un metro y medio de alto y un peso de 75 kilos. Su función principal es moverse por las instalaciones y tomar imágenes de los pasajeros, como si se tratara de una cámara de seguridad móvil. Pero Anbot también puede responder algunas preguntas, alertar con sus sirenas de comportamientos sospechosos y hasta realizar persecuciones a una velocidad de 18 kilómetros por hora.

Robot policía que patrulla el aeropuerto de Shenzhen, China.

Otra tecnología china de punta que puede verse en Shenzhen incluye drones resistentes al agua, cámaras de realidad virtual y anteojos que reproducen la música del teléfono celular sólo en la cabeza del usuario.

La filosofía que define a Shenzhen es: “El tiempo es dinero. La eficiencia es la vida”. Una máxima de exigencia no apta para todo el mundo, por lo cual no es de extrañar que el promedio de edad de la ciudad no supere los 30 años.

Facundo

Periodista y Licenciado en Comunicación Social. Apasionado por la escritura y los viajes. Estudiante de japonés e interesado en todo lo relacionado con la cultura de China y Japón.

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