Proverbios chinos: sabiduría milenaria en un puñado de palabras

La cultura china se ha desarrollado a lo largo de miles de años, alimentada por eruditos de distintas épocas que dejaron su sabiduría por escrito o la transmitieron oralmente a sus discípulos. Ese conjunto de conocimientos llegó hasta nuestra época en forma de libros, pinturas y música, pero también en una versión resumida, muy fácil de  aprehender: los proverbios chinos.

Los proverbios son enunciados cuya intención es transmitir algún conocimiento tradicional basado en la experiencia. Extraen su información de la historia, y sus enseñanzas pueden ser de diversos tipos: hay proverbios chinos de sabiduría, de la vida, de la religión y de la literatura, entre muchos otros.



En ocasiones, estos proverbios nacieron como condensaciones de mitos y leyendas, y como tales expresan las creencias y supersticiones populares de la China antigua. Como se han extendido por todo el mundo, no es de extrañar que muchos de los proverbios chinos aquí expuestos nos suenen familiares, ya que la mayoría de ellos han sido absorbidos por Occidente.

Algunos de los proverbios chinos más interesantes
“El zorro aprovecha el poder del tigre”

Proverbio chino: “El zorro aprovecha el poder del tigre”.

Esta expresión se utiliza para referirse a alguien que tiene conexiones con gente poderosa y las utiliza para su provecho. Su origen se encuentra en una historia de la época de los Reinos Combatientes (475-221 a.C.), cuando el rey de Chu se mostraba preocupado por la creciente popularidad de uno de sus generales, Zhao Xixu.

Para tranquilizar al monarca, uno de sus ministros le contó una fábula: “Cierto día, un tigre apresó a un zorro y se dispuso a comerlo, pero el zorro, astuto, le dijo que los dioses lo habían enviado a la Tierra para convertirse en el líder de los animales. Para comprobarlo, el zorro le propuso al tigre que lo siguiera y observara como el resto de los animales le temían. En efecto, todos se alejaban al verlos pasar, pero no por temor al zorro, sino al tigre, que iba detrás. De igual manera, la gente no es a Zhao a quien teme, sino al ejército que lo sigue, que pertenece a Su Majestad”.

“Tratar de dirigirse al sur con el carruaje orientado al norte”

Proverbio chino: “Tratar de dirigirse al sur con el carruaje orientado al norte”.

Este proverbio chino enseña que para hacer cualquier cosa primero hay que estar bien orientado. Según se cuenta, hace mucho tiempo había un señor que quería viajar al reino de Chu, pero pese a que su destino estaba al sur de su posición, él se dirigía hacia el norte.

Durante el trayecto, muchas personas trataron de explicarle que iba en la dirección equivocada, pero el hombre no les hacía caso. En cambio, se ufanaba de sus caballos, de su dinero y de su experiencia.

Lo que la fábula quiere transmitir es que no importa cuántas condiciones favorables se posean para hacer algo, porque si no estamos bien orientados nos será imposible alcanzar nuestros objetivos.

“Tocar el gǔqín a un buey”

Proverbio chino: “Tocar el gǔqín a un buey”.

El gǔqín es un instrumento musical chino de siete cuerdas, que en la antigüedad era el preferido de los intelectuales por su carácter sutil y refinado. La expresión “tocar el gǔqín a un buey” se emplea cuando se exige a una persona más de lo que puede dar.

La historia que da origen a este proverbio chino nos lleva nuevamente al período de los Reinos Combatientes, cuando existía un famoso músico llamado Gong Mingyi, experto en la interpretación del gǔqín. Un día, mientras paseaba con su instrumento, se encontró con un buey y decidió tocar una canción para el animal. El buey no dio señales de que le importara en absoluto y, de hecho, después de un rato se hartó del ruido y se fue a pastar a otro lado.

La gente que presenció la escena se lo explicó a Gong Mingyi de esta manera: “No es que no toques bien, es que el buey no entiende la música”.

“Señalar un ciervo y decir que es un caballo”

Proverbio chino: “Señalar un ciervo y decir que es un caballo”.

Uno de los proverbios chinos que más validez tiene en la actualidad. “Señalar un ciervo y decir que es un caballo” describe una situación en la que alguien manipula los hechos para engañar a los demás.

El origen de esta frase se encuentra más de dos mil años atrás, cuando vivía Zhao Gao, un ambicioso general que aspiraba a usurpar el trono. Para estar seguro de qué oficiales lo apoyaban, montó en un siervo y se paseó ante ellos. Cuando le preguntaron por qué montaba ese animal, Zhao Gao respondió que no tenía nada de raro, puesto que era un caballo. Temerosos de su poder, los oficiales no se animaron a contradecirlo, y el general supo que podría valerse de ellos para sus fines.

“Taparse los oídos para robar una campana”

Proverbio chino: “Taparse los oídos para robar una campana”.

En esta frase lo que se quiere simbolizar es la ignorancia de alguien que se engaña a sí mismo. La historia fundacional del proverbio cuenta que un ladrón quería robar una gran campana de bronce de una residencia abandonada. La campana era demasiado grande y pesada para él, por lo que se le ocurrió romperla para poder llevarse los pedazos.

Buscó una gran maza y golpeó la campana con fuerza, produciendo un fuerte estrépito. Preocupado por no llamar la atención, se puso tapones en los oídos y continuó con los golpes. En su ignorancia, el ladrón pensó que si él no podía oír la campana nadie más lo haría. Por supuesto, fracasó en su misión y fue apresado en poco tiempo.

Fuente: Revista Instituto Confucio

Facundo

Periodista y Licenciado en Comunicación Social. Apasionado por la escritura y los viajes. Estudiante de japonés e interesado en todo lo relacionado con la cultura de China y Japón.

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