Ninjas en Japón: ¿mito o realidad?

Los ninjas ya forman parte de la mitología popular japonesa, junto a las geishas y los samuráis. La figura de estos guerreros encapuchados se ha extendido por todo el mundo, dando lugar a diversas interpretaciones. Se los caracteriza como excelentes luchadores, vestidos de negro y equipados con pequeñas armas letales. Pero, ¿existieron realmente los ninjas en Japón?

Gran parte de lo que “sabemos” sobre los ninjas proviene de libros de los siglos 17 y 18, que detallan una serie de armas y comportamientos supuestamente atribuidos a los ninjas. De estos libros surgieron las escaleras plegables para asaltar castillos, los clavos en pies y manos para trepar murallas, el uso del shuriken (cuchilla en forma de estrella) y otros.



Pero, hasta donde la investigación moderna ha podido comprobar, todo esto fue pura inventiva de los autores. De hecho, la propia palabra “ninja” es posterior a su existencia, ya que no se comenzó a utilizar hasta mediados del siglo 20. En su momento de actividad, los ninjas en Japón eran conocidos como shinobi, que significa “aquellos que actúan en sigilo”.

¿Qué sabemos entonces de los ninjas?

¿Cuándo surgieron los ninjas en Japón?

Las investigaciones sobre el origen de los ninjas en Japón todavía no han arrojado resultados demasiado precisos. Se estima que surgieron en algún momento del siglo 11, como resistencia al poder explotador de los estados shōen (especie de estado privado, autónomo y exento de impuestos, que existió en Japón entre los siglos 8 y 15).

Los ninjas provenían mayormente de la zona de Iga y Koga, pueblos montañosos cercanos a Kioto, centro político del país. Por su cercanía a la capital y su terreno accidentado, Iga y Koga eran lugares ideales para los rebeldes, los bandidos y otros fuera de la ley.

Antigua película del siglo 20 sobre ninjas en Japón.
Las películas de ninjas de mediados del siglo 20 popularizaron a estos guerreros en la cultura japonesa.

Estos guerreros desarrollaron habilidades para el espionaje, la guerra no convencional y la intrusión en castillos y propiedades enemigas. Aunque se suele tener a los ninjas por grandes guerreros, la realidad es que debían evitar el combate tanto como fuera posible, para poder sobrevivir y llevar la información recolectada a sus amos.

Su entrenamiento diario consistía más en mejorar las capacidades defensivas para huir de un ataque que en combatir cuerpo a cuerpo o utilizar armas. De hecho, los ninjas de Iga y Koga eran por lo general simples campesinos que de día se ocupaban de su faena habitual, y sólo se juntaban a entrenar cuando caía el sol.

Todas estas técnicas para el engaño iban en contra de lo que profesaba el bushido, el código de honor de samurái, por lo que los ninjas eran considerados mercenarios a sueldo del mejor postor.

Ninja dando una patada voladora.
La imagen del ninja como un gran guerrero pertenece más al terreno del mito que a la realidad.

 

Sí es cierto que los ninjas japoneses poseían muchos conocimientos científicos. Conocían los mejores usos de la pólvora, así como técnicas curativas y ciertas composiciones químicas. Entre otras cosas, fueron capaces de desarrollar antorchas resistentes al viento y fuegos que creaban columnas rectas de humo.

Auge y caída de los ninjas

Con la entrada en el período Sengoku (“estados en guerra”, 1467-1568), los ninjas en Japón tuvieron una enorme demanda. Los distintos bandos en pugna los contrataban para intervenir en el conflicto, infiltrándose en la posiciones enemigas y llevando información a sus amos de ocasión.

Como representantes de la “guerra sucia”, los ninjas no gozaban de mucha popularidad, y no eran pocos los que pretendían acabar con ellos. El samurái Oda Nobukatsu, hijo del poderoso daimyō (“señor feudal”) Oda Nobunaga, atacó Iga en 1579, pero fue rechazado. Lo intentó de nuevo en 1581, acercándose desde seis direcciones con una fuerza de 50 mil hombres. Su ventaja de diez a uno fue esta vez decisiva, y la batalla terminó con la victoria de Oda y la masacre de miles de ninjas y sus familias.

Estampa tradicional japonesa de un ninja.
Las tradicionales estampas japonesas también tuvieron mucho que ver en la introducción de los ninjas en el imaginario social.

Los ninjas que quedaron con vida se pusieron al servicio de Tokugawa Ieyasu, uno de los mayores rivales de Oda Nobunaga. Fundador y primer shōgun del shogunato Tokugawa cuando se estableció la paz, Tokugawa Ieyasu utilizó a los ninjas para proteger el castillo de la nueva capital, Edo (antigua Tokio), y para espiar a los pocos daimyō que todavía desafiaban su poder.

Los ninjas continuaron sirviendo al shogunato hasta el siglo 18, cuando Tokugawa Yoshimune (octavo shōgun Tokugawa) despidió a todos los ninjas de su servicio, y los reemplazó con guerreros de la provincia de Kii, a los que tenía mayor confianza. Ese fue el final de la era ninja, ya que no hay registros confiables de sus actividades después de esa fecha.

Facundo

Periodista y Licenciado en Comunicación Social. Apasionado por la escritura y los viajes. Estudiante de japonés e interesado en todo lo relacionado con la cultura de China y Japón.

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