Macao, la capital del juego en China

Macao es un lugar extraño. Aunque es una ciudad del Lejano Oriente, los nombres de sus calles están escritos en portugués. Y a pesar de ser parte de China, donde el juego está prohibido, gran parte de sus ingresos provienen de los casinos. ¿Entonces?

Vamos por partes. Desde mediados del siglo XVI, Portugal le “alquiló” Macao a China, para usar la ciudad como puerto comercial para sus importantes negocios en Oriente. A cambio de la ocupación, los portugueses pagaban el foro do chão, un impuesto que iba a las arcas chinas y que suponía un reconocimiento tácito de la soberanía de los asiáticos.



Pero la situación cambió en 1842, tras la Primera Guerra del Opio entre China e Inglaterra, cuando los británicos se hicieron con el dominio de la cercana isla de Hong Kong. Envalentonados por la derrota china, los portugueses decidieron suspender el pago del foro do chão y se quedaron con el territorio de facto. La consolidación de la colonia quedó de manifiesto en el reconocimiento de Macao como provincia portuguesa en 1844. Y para confirmar su poder sobre el territorio, en los años siguientes anexionaron dos islas cercanas, que triplicaron la superficie original de Macao.

A mitad del siglo XX, Portugal comenzó a ver con buenos ojos la devolución de la ciudad a China. Entre otros problemas, la colonia estaba empobrecida y con altos índices de criminalidad.

Mapa con la localización de Macao, China.

En 1984, tras el acuerdo con el Reino Unido para la restitución de Hong Kong, China aprovechó para comunicarle a Portugal su intención de recuperar también Macao. El resultado fue un tratado muy similar al pactado con los británicos, en el que los portugueses accedían a poner fin a su presencia en Macao en 1999, a condición de que la ciudad conservara un alto grado de autonomía por cincuenta años.

De esta manera, poco antes del cambio de siglo Macao volvió a ser dominio chino, desapareciendo así la última colonia europea en Asia.

Macao como meca del juego

Casino Venetian, Macao, China.

El regreso de Macao a China conllevó los mismos problemas que el de Hong Kong. Básicamente, la ciudad era un fuerte enclave comercial capitalista, con lo cual no encajaba en una economía comunista como la que imperaba en el resto del país. La solución fue la misma que en la isla vecina: la idea de “un país, dos sistemas”, mediante la cual el gobierno chino se hace cargo de la defensa militar y de las relaciones exteriores, mientras que Macao mantiene su propio sistema legal, fuerza de seguridad interna, sistema monetario y política aduanera, entre otras cosas.

La concesión más importante, sin embargo, es la que hace referencia al juego. Mientras en la China continental está prohibido, en Macao se permite. Y no sólo eso, sino que constituye uno de los pilares de su economía. Hay 36 casinos operando, cuyos ingresos superan desde hace diez años a los de Las Vegas y suman el 22 % del PBI.

Concurrida calle peatonal en Macao, China.

Una de las causas de este fenómeno es la fuerte adicción al juego de muchos chinos, quienes llegan en tropel cada fin de semana y abarrotan las estrechas calles de la ciudad. Aunque tienen que pasar por Migraciones (Macao administra su propia política migratoria), el trámite no disminuye el entusiasmo de los chinos. De hecho, para compensar las molestias, desde la principal estación de ferris y desde todos los hoteles de la ciudad se ofrece transporte gratuito a los casinos.

Los congestionamientos humanos en la vía pública suelen ser tan grandes, que en ocasiones la policía establece un sentido de circulación obligatorio para cada vereda. De todas maneras, más allá de los ocasionales visitantes, Macao es de por sí una ciudad superpoblada: con alrededor de 650 mil habitantes en una superficie de 28 km², es la región más densamente poblada del mundo.

Centro histórico de Macao, China.

Pero no todo es negativo. Gracias a los ingresos que otorga el juego, Macao se posiciona como una de las regiones más ricas del planeta. En 2016, por ejemplo, su renta per capita se ubicó como la tercera más alta del mundo, según el Banco Mundial. Además, se posiciona cuarto en la lista de mayor esperanza de vida.

Las bondades de Macao no terminan allí. Más allá de las apuestas y las mareas humanas de gente, su pasado como colonia portuguesa le ha dejado un centro histórico muy bonito, con calles adoquinadas y edificios de estilo europeo. Tanto es así, que en 2005 la zona fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Historia, apuestas, lujo… Eso y más convierten a esta ciudad en un destino que vale la pena incluir en un itinerario por China.

Facundo

Periodista y Licenciado en Comunicación Social. Apasionado por la escritura y los viajes. Estudiante de japonés e interesado en todo lo relacionado con la cultura de China y Japón.

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