Irasshaimase, el respeto japonés llevado a los comercios

De los muchos momentos en que es posible sorprenderse en un viaje a Japón, entrar a un negocio es uno de los más significativos. Y aunque no sepan nada de japonés antes de viajar, al menos una palabra terminarán aprendiendo a la fuerza: irasshaimase. Se trata de una expresión de cortesía que en español se traduce como “bienvenido/a”.

Cada vez que un potencial cliente entra a un restaurante, tienda o cafetería, los empleados comienzan a exclamar “¡irasshaimase!. Lo hacen en voz alta y con cierta cadencia, estirando el sonido de la “e” al final, y a menudo también lo acompañan con una reverencia. Y no importa si alguno de sus compañeros ya le dio la bienvenida al cliente, todos tienen la obligación de hacerlo en cuanto lo vean.



Esta recepción forma parte del entrenamiento laboral, donde se les enseña a los empleados cómo realizar el saludo de manera correcta. Aunque para los occidentales parezca una costumbre bastante extraña, tiene sus raíces en la idiosincracia de la sociedad japonesa, que hace un culto del respeto al otro.

En algunos negocios más pequeños o familiares la expresión puede variar un poco. En lugar de “irasshaimase” es probable que los empleados digan “irasshai”, que significa lo mismo pero no suena tan formal.

Family Mart, convenience store en Japón.

Por otro lado, en lugares de estilo más moderno (como Starbucks o McDonald’s), la bienvenida puede limitarse a un simple “konnichiwa” (hola). Esto no es porque sean bruscos en el trato, sino porque los dueños de esos establecimientos quieren mostrar una imagen algo informal.

Más allá del tipo de negocio, una pregunta habitual que suelen hacerse quienes escuchan por primera vez el “irasshaimase” es cómo se debe contestar. La realidad es que los empleados japoneses no esperan ninguna respuesta, por lo que la mayoría opta por no decir nada. Sin embargo, si se desea ser amable, se puede saludar (konnichiwa) o dar las gracias (doomo).

El relato al momento de pagar

Otra curiosidad de los negocios japoneses es que al momento de pagar el empleado de la caja va diciendo en voz alta cuánto sale cada producto que pasa por el escáner. Lo mismo hace cuando el cliente le paga, expresando de forma clara cuánto dinero recibió, y al entregar el vuelto.

Al igual que con el irasshaimase, como cliente no es necesario acotar nada. Se trata de una obligación que tienen como empleados, para que no quede ninguna duda de que la transacción fue transparente y sin errores.

Facundo

Periodista y Licenciado en Comunicación Social. Apasionado por la escritura y los viajes. Estudiante de japonés e interesado en todo lo relacionado con la cultura de China y Japón.

Comentar este artículo