Ikigai, la clave de la felicidad para los japoneses

Los japoneses viven muy restringidos por una serie de valores que les impone la sociedad. El matrimonio y la maternidad en el caso de las mujeres, y la dedicación al trabajo en el de los hombres, son los pilares fundamentales de una cultura que no ve con buenos ojos a quienes no cumplan con estos ideales de vida. En ese contexto, el concepto de ikigai cobra un valor fundamental.

El término ikigai no tiene una traducción directa. Se compone de las palabras iki (“vivir”) y gai (que vale la pena). En esencia, es la razón por la que las personas se levantan cada mañana, aquello por lo que vale la pena vivir.



En Occidente, la idea de ikigai se ha asociado con un diagrama de Venn con cuatro componentes que se superponen: lo que amas, en lo que eres bueno, lo que el mundo necesita y por lo que te pueden pagar. En el medio de todo se encuentra el ikigai.

Diagrama con los componentes del ikigai.
Imagen: El Vaso Medio Lleno

Sin embargo, en Japón el ikigai no está necesariamente relacionado con el trabajo. De hecho, una encuesta realizada en 2010 por el Servicio Central de Investigaciones dio como resultado que el 51% de los japoneses identificaba su ikigai con las aficiones y el tiempo libre. Para un 49,5% consistía en pasar tiempo con sus familiares y/o mascotas, en tanto que apenas un 31% mencionó el trabajo.

Cómo encontrar nuestro ikigai

El psicólogo y profesor de la Universidad de Tokio Akihiro Hasegawa afirmó que traducir ikigai como “sentido de la vida” suena demasiado existencial e inalcanzable. Por eso, apuntó que sería más correcto hablar de “un propósito para la vida cotidiana”. Para Hasegawa, la suma de las pequeñas alegrías diarias produce una vida más plena.

Japoneses caminando en el cruce de Shibuya, en Tokio.

En ese sentido, el investigador Dan Buettner, autor de El secreto de las zonas azules, coincide en que el ikigai no es nada sublime ni extraordinario, sino que la mayoría de las veces está más cerca de lo que pensamos. Según Buettner, hay que comenzar analizando lo que tenemos delante y, una vez que lo encontremos, recordar siempre por qué es tan importante. Es conveniente también revisar el ikigai de vez en cuando, porque es una idea flexible que puede variar con el paso de los años y nuestras vivencias.

A los fines prácticos, Buettner sugiere hacer tres listas para encontrar nuestro ikigai. Una con nuestros valores, otra con las cosas que nos gusta hacer y una tercera con aquello para lo que somos buenos. En la intersección de las tres encontraremos nuestro ikigai.

Algo fundamental a tener en cuenta es que conocer nuestro ikigai no es suficiente sino lo llevamos a cabo. Por sí solo no es más que una bella idea, que necesita ser trasladada a la acción para tener efecto.

Facundo

Periodista y Licenciado en Comunicación Social. Apasionado por la escritura y los viajes. Estudiante de japonés e interesado en todo lo relacionado con la cultura de China y Japón.

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