Los idol, íconos de la cultura japonesa actual

Japón ha ganado renombre mundial por la gastronomía, el manga, el anime y su historia. Pero en los últimos años, ha empezado a exportar otro producto cultural, más relacionado con lo contemporáneo: los idol.

Se trata de jóvenes artistas que pueden ser cantantes, actores, modelos, presentadores de televisión o todo a la vez, pero que no destacan en ninguno de esos ámbitos. Estos jóvenes no se encasillan, sino que se definen simplemente como idol.



Cuándo y cómo se originaron los idol

En 1963 se estrenó en Japón Cherchez L’idole, una película francesa protagonizada por Charles Aznavour y Sylvie Vartan, cuyo título se tradujo en japonés como Aidoru wo sagase (“En búsqueda de una idol“).

La cinta tuvo gran éxito, y la adolescente Sylvie Vartan fue invitada a Japón para convertirse en una celebridad como cantante. Un productor de la empresa que promovió el lanzamiento de Vartan vio entonces la posibilidad de fabricar ídolos adolescentes que cantaran música occidental, para renovar la música tradicional del país.

Programa de televisión japonés con la presencia de famosos idols.

Así, nacieron casi al mismo tiempo dos fenómenos claves para la cultura popular japonesa de los años siguientes: los idol (palabra inglesa que significa “ídolo”) y el J-pop, o pop japonés, música comercial de estilo occidental cantada por artistas japoneses.

La aparición del movimiento idol coincidió con el boom de la economía japonesa de posguerra. Eran tiempos donde la gente experimentaba un crecimiento económico rápido, que posibilitaba una fuerte cultura de consumo.

En las décadas que siguieron, puede hablarse quizás de dos Japón: el tradicional, simbolizado por sus infatigables sarariiman (trabajadores de bajo rango con largas jornadas laborales); y el moderno, representado por los jóvenes idol que persiguen sus sueños.

Características de los idol japoneses

Grupo de idol japonés.

La primera característica ya la mencionamos: los idol cumplen muchos roles diferentes en el mundo del espectáculo al mismo tiempo.

Otro rasgo importante es que casi ninguno de ellos nace con un talento innato, sino que van aprendiendo y superándose a lo largo de su carrera. Es precisamente esta falta de elitismo la que los acerca al público, que los admira porque en el fondo representan la posibilidad de que cualquiera puede ser una estrella.

El concepto de superación se relaciona con una idea muy importante en Japón: el ganbaru, un verbo que se traduce como “dar lo mejor de sí”. Y es que para los japoneses es más importante haberlo intentado con todas tus fuerzas que alcanzar el éxito.

Los idol ejemplifican este concepto por completo, y por eso son bien recibidos por el público. Los japoneses no quieren ídolos perfectos, sino personas que se esfuercen y se superen día a día.

Póster de la banda japonesa AKB48.

Como modelos sociales, los idol deben encarnar también una serie de valores muy importantes para la comunidad. Tienen que ser respetuosos, humildes, dulces, puros y honestos, características que pueden englobarse bajo el adjetivo japonés kawaii.

De esta manera, los idol no pueden permitirse ningún escándalo o conducta reprochable que atente contra su reputación kawaii. Por ejemplo, Ai Kago, miembro de la banda J-pop Morning Musume, fue relevada del grupo durante más de un año por haber sido sorprendida fumando en un restaurante.

En el mismo sentido, la integrante de la banda AKB48 Minegishi Minami se rapó como autocastigo, después de que una revista publicara fotos de ella saliendo de su casa con su presunto novio.

Qué impacto tienen los idol en la sociedad japonesa

Publicidad de cerveza Kirin, protagonizada por la banda japonesa Arashi.

Los idol en Japón están en todas partes. Películas, programas de televisión, festivales, conciertos y un enorme abanico de publicidades. Es casi imposible que algún japonés de cualquier edad no sea capaz de reconocer al menos a uno de estos ídolos adolescentes.

Pero más allá de que son herramientas del mundo corporativo para maximizar los ingresos a través de la máquina cultural, al mismo tiempo forman identidades en el nuevo espectro social.

Como antítesis del sarariiman sin emociones, representan a una nueva generación de japoneses que cuestiona los roles tradicionales, caracterizados por hombres que trabajan  muchas horas y mujeres limitadas a ser amas de casa.

Aunque valiéndose de cierta ingenuidad y oportunismo, los idol les dan esperanza a aquellos jóvenes que se resisten a creer que su único futuro posible es una semana laboral de sesenta horas. La pregunta que se hacen millones de japoneses día a día es: si los idol se esfuerzan y consiguen lo que quieren, ¿por qué yo no?

Facundo

Periodista y Licenciado en Comunicación Social. Apasionado por la escritura y los viajes. Estudiante de japonés e interesado en todo lo relacionado con la cultura de China y Japón.

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