¿Existe la huelga en Japón?

En España y Latinoamérica hay una creencia extendida sobre cómo es una huelga en Japón. Según esta teoría, cuando los empleados japoneses quieren reclamar por algo trabajan más de lo habitual en vez de parar. De esta manera, se provocaría un aumento de la producción y una caída de los precios, porque la empresa no podrían colocar el exceso del producto en el mercado. A esta idea se la ha denominado como “huelga a la japonesa”.

La realidad indica que la “huelga a la japonesa” no existe. No hay ningún registro que indique que los trabajadores hayan realizado alguna vez una huelga en Japón de estas características.



Aunque las huelgas en Japón son mucho menos frecuentes que en Occidente, cuando se hacen tienen una modalidad bastante similar. Es cierto, sin embargo, que poseen ciertas particularidades.

¿Cómo es una huelga en Japón?

Para que se realice una huelga en Japón, los reclamos tienen que haber llegado a un punto insoportable. Hay un sistema de negociación permanente entre empresas y sindicatos llamado rōshi kyōgi, en el que ambas partes comparten sus inquietudes y sugerencias para favorecer el mutuo entendimiento y lograr acuerdos. Si, pese a ello, se convoca una huelga, hay que entender que el sistema falló.

Existen diferentes modalidades de huelga en Japón. La primera, al igual que en Occidente, consiste en no ir a trabajar. A veces el paro puede estar acompañado de una pequeña movilización con pancartas, pero siempre ordenada y sin mayores perjuicios para la compañía.

Protesta de trabajadores de locales de comida rápida en Tokio, Japón.

Lo novedoso en el caso de Japón es que estas huelgas suelen durar muy poco tiempo. Un puñado de horas, e incluso menos. Veamos un ejemplo.

Un bloguero inglés que vivía en Takaoka fue testigo de una huelga en el ayuntamiento de la ciudad. El primer reclamo se hizo de 8.30 a 9 de la mañana, para no entorpecer demasiado el trabajo diario. Y como no dio resultado, los huelguistas convocaron a un segundo paro de una hora, de 17:30 a 18:30. Lo curioso, es que el horario de salida de los empleados del ayuntamiento era las 17.30.

El otro tipo de huelga habitual en Japón es la huelga de celo. En este caso, se cumple con las horas de trabajo respetando de forma estricta la normativa oficial. Se trata de llevar al extremo la interpretación de las normas que regulan la actividad, provocando la ralentización de la producción. Lo ingenioso de esta modalidad es que, como no están haciendo nada malo, los trabajadores no pueden ser sancionados.

¿Nunca hubo huelgas en Japón?

Huelga en Japón.

La situación no siempre fue igual. Como en muchas cosas, el inicio de los cambios se remonta al período posterior a la Segunda Guerra Mundial. Bajo la ocupación de Estados Unidos, se aprobó en Japón la Ley de Ajuste de las Relaciones Laborales, vigente aún hoy, que prohibió hacer huelga a los policías, bomberos, funcionarios del gobierno y empleados de los servicios públicos (ferrocarril, servicio postal, escuelas, etc.).

Al mismo tiempo, sin embargo, la Ley de Sindicatos reconoció oficialmente a los sindicatos como los agentes para las negociaciones con las empresas, y validó el derecho a la huelga.

Si bien no era cosa de todos los días, los sindicatos utilizaron en forma regular el método de la huelga. Lograron así importantes mejoras salariales durante las décadas del 50, 60 y 70, contribuyendo en gran medida al alza del nivel de vida de los japoneses.

Sin embargo, la combatividad de los trabajadores comenzó a decaer a finales de los 80, y se acentuó en los 90, a pesar de que durante ese período el valor del salario disminuyó de forma casi continua.

¿Por qué los japoneses no hacen huelga?

Mujer trabajando en una fábrica en Japón.

En la actualidad, casi no hay huelgas en Japón. Existen varias razones para que se haya llegado a este punto, pero hay dos fundamentales.

La primera es la segmentación de los trabajadores. En Japón hay dos tipos de sindicatos: el sindicato de empresa, que se organiza con los empleados de una compañía particular; y los sindicatos regionales, que unen a trabajadores de una determinada área geográfica, independientemente de la empresa o el sector en el que trabajan.

Esta división disminuye la fuerza de los sindicatos a la hora de realizar una medida de fuerza. La imposibilidad de desarrollar reclamos colectivos inhibe a la mayoría de las organizaciones para hacer huelga.

“En esta época de grandes dificultades económicas se hace más necesario que nunca un replanteamiento de lo que significa esta forma de protesta”. Minagawa Hiroyuki

El otro factor importante apunta a la idiosincrasia de los japoneses. Educados para aguantar estoicamente las dificultades, es muy difícil que los trabajadores tomen conciencia de las injusticias laborales.

Trabajar es una obsesión para la mayor parte de la población. Las jornadas laborales son muy largas, las horas extra abundan y las vacaciones escasean. Por eso, no es de extrañar que las muertes por exceso de trabajo alcancen cifras preocupantes.

¿Cambiará esta situación en lo inmediato? Es poco probable. O al menos así lo cree el experto en derecho laboral Minagawa Hiroyuki, quien advirtió que “en esta época de grandes dificultades económicas se hace más necesario que nunca un replanteamiento de lo que significa la huelga”.

Precisamente porque el país está en crisis, Minagawa cree que el movimiento obrero necesita establecer lazos de solidaridad adecuados, que den un nuevo sentido a la huelga en Japón.

Facundo

Periodista y Licenciado en Comunicación Social. Apasionado por la escritura y los viajes. Estudiante de japonés e interesado en todo lo relacionado con la cultura de China y Japón.

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