Godzilla, la metáfora detrás del monstruo

Godzilla es uno de los íconos de la cultura pop de Japón más reconocibles en el mundo. El monstruo gigante excedió por mucho la popularidad de su país natal y se convirtió en un fenómeno de masas. Decenas de películas, series de animación, videojuegos, cómics y hasta canciones llevan su nombre alrededor del planeta.

Con Godzilla se inauguró además un nuevo género cinematográfico: el kaijū, las películas de monstruos gigantes japoneses (kaijū significa “monstruo”). Así, tras el éxito inicial fueron apareciendo en los cines otras criaturas famosas, como Gamera, Mothra, Rodan y más.



La cúspide del género se produjo en 1968 con Kaijū sōshingeki (“Invasión extraterrestre”), una película donde aparecen todos los monstruos inventados hasta el momento, peleando entre sí y destruyendo las principales capitales del mundo. Un entretenimiento descomunal como sólo puede ofrecer el kaijū.

Godzilla y la crítica nuclear

Aunque a simple vista Godzilla parezca sólo una bestia de ciencia ficción, hay mucho más detrás del mito. Una metáfora aguda sobre el peligro de las pruebas nucleares y la arrogancia humana ante la naturaleza.

Surgida en tiempos de posguerra, con el recuerdo de las bombas atómicas aún reciente, la primera película de Godzilla (1954) es una crítica directa a los experimentos con la bomba de hidrógeno que los estadounidenses estaban haciendo en ese momento en las costas de Japón.

Godzilla destruye Tokio. Película de 1954.
El Godzilla original de 1954 trajo reminiscencias de las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki.

Es que en marzo de ese mismo año un arma termonuclear masiva probada por Estados Unidos en el Pacífico detonó con una fuerza 2.5 veces mayor de lo anticipado. Un carguero japonés que navegaba cerca quedó envuelto en una tormenta de cenizas radiactivas, provocando que los miembros de la tripulación regresaran al puerto con la piel ennegrecida y ampollada, y su cargamento de atún infectado por la radiación.

Los medios de comunicación difundieron la noticia, y el “atún radioactivo” sembró el pánico en las principales ciudades. Llegó a decirse que hasta el Emperador Hirohito lo eliminó de su dieta.

Por si fuera poco, meses después falleció uno de los tripulantes del carguero, lo cual desató la indignación general. Según registros de la época, a su funeral acudieron unas 400 mil personas.

Invasión extraterrestre. Película de 1968.
En “Invasión extraterrestre” (1968), todos los kaiju conviven en la misma película.

La película de Godzilla interpela sin preámbulos este incidente. Comienza con un barco pesquero siendo alcanzado por un relámpago que surge del agua y lo hunde. El responsable es Godzilla, pero pruebas posteriores evidencian que las explosiones atómicas recientes despertaron al monstruo de un largo letargo.

Como era esperable, las escenas de ciudades en llamas, hospitales colmados y personas infectadas por la radiación golpearon duro a los espectadores japoneses, que todavía tenían frescas las imágenes de Hiroshima y Nagasaki.

Godzilla como metáfora de la sociedad japonesa
Godzilla destruye Tokio. Película de 1954.
Godzilla fue concebido como la fuerza de choque que llegó para vengar a la naturaleza de la humanidad.

Desde su primera aparición en 1954, Godzilla pareció encarnar el sentir de la sociedad japonesa. En esa película inicial dejaba en evidencia el fuerte descontento social por las pruebas nucleares y la firme determinación pacifista del pueblo.

A tal punto se pronuncia el film en contra de la violencia que (alerta de spoiler) el científico que desarrolla el arma que termina por derrotar al monstruo prefiere morir también, antes que pasar su conocimiento destructivo a otros.

“Si seguimos llevando a cabo pruebas nucleares, otro Godzilla puede aparecer en algún lugar del mundo” es la reflexión final del científico.

Esta idea antibelicista se relaciona con otra percepción japonesa de la época: el temor al avance descontrolado de la ciencia. En tiempos en que, justamente gracias a esa ciencia, Japón comenzaba a experimentar una prosperidad económica, ésta se volvía un arma de doble filo que amenazaba el estado natural de las cosas.

Altura de Godzilla a través del tiempo.
Evolución de Godzilla a través del tiempo.

El director de la película de 1954, Ishirô Honda, lo sintetizó de esta manera: “La humanidad ha creado la Bomba, y ahora la naturaleza se vengará de la humanidad”. Es una idea muy relacionada con el sintoísmo, la religión japonesa, que adora a los espíritus de la naturaleza.

Las películas sucesivas de Godzilla se mantuvieron en esta línea de pensamiento, y fueron sumando otras a medida que las problemáticas cambiaban. Las historias de los 60 y 70, por ejemplo, reflejaban el peligro latente de la invasión de una potencia extranjera.

Oleadas de extraterrestres y nuevos monstruos llegaban sucesivamente desde el espacio para intentar destruir Japón, lo cual hacía referencia a la Guerra Fría y a los peligros que representaban Estados Unidos y la Unión Soviética.

Además, los militares japoneses que combatían a los monstruos en estas películas eran mostrados como ineptos e incapaces, con poco que hacer ante la invasión foránea. Una creativa manera de poner el ojo en el debate sobre la autodeterminación, tan presente en el Japón de la época.

Facundo

Periodista y Licenciado en Comunicación Social. Apasionado por la escritura y los viajes. Estudiante de japonés e interesado en todo lo relacionado con la cultura de China y Japón.

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