¿Qué es el feng shui y cómo puede ayudarme?

El feng shui es un arte milenario chino que busca lograr la armonía entre las personas y su entorno. Esto significa estar en sintonía con el flujo de energía del universo, habitando espacios que no lo obstaculizasen. Desde sus orígenes hace miles de años, se ha considerado al feng shui tanto una ciencia como una superstición.

El término feng shui (風水) significa literalmente “viento y agua”. La filosofía china explica que el feng shui es como el viento, porque no se puede entender, y como el agua, porque no se puede agarrar.



En un principio, se utilizaba para encontrar el mejor emplazamiento para las tumbas, ya que se creía que la sepultura de los ancestros influía sobre la suerte de sus descendientes. Sin embargo, en tiempos más modernos se aplicó únicamente a los hogares y lugares de trabajo.

Se trata de obtener un equilibrio en las energías que llenan el entorno, para producir un bienestar físico y emocional en sus ocupantes. Para ello, recurre al uso de los colores y las formas, a la limpieza y al emplazamiento de los objetos.

Quienes argumentan que el feng shui es una ciencia, aducen que se trata de un sistema basado en la observación y en estadísticas. En cualquier caso, aunque no es una práctica milagrosa, puede aumentar las posibilidades de bienestar en nuestros entornos.

Cómo usar el feng shui en tu casa
Habitación decorada según el feng shui.
Habitación “optimizada” según el feng shui.

Según el feng shui, una casa en malas condiciones deteriora la energía vital o qi. Esto incluye la acumulación de objetos innecesarios, paredes atacadas por la humedad y suciedad general, entre otras cosas. El deterioro del qi genera focos de energía negativa que afectan a las personas que habitan ese entorno.

¿Qué se puede hacer para mejorar la energía de tu casa con el feng shui? A continuación van algunos consejos útiles:

Reordenar los muebles con regularidad. Esto permite que el qi de la casa esté en constante movimiento y no se asiente la energía negativa.

Tapar los contornos irregulares. Los ambientes con forma de cuadrados y rectángulos son los más propicios para el feng shui. Si la casa tiene salientes o faltantes que alteran la simetría, lo ideal es colocar plantas o luces en el sector lindante al ausente (por ejemplo, en una esquina).

Cuidar las puertas. Si son muy pequeñas, restringen el caudal de qi que entra a la casa; si son muy grandes, generan pérdidas de qi. También es importante iluminar bien las puertas de noche y pintarlas de colores que activen el qi, como el verde o el bordó.

Situar bien la cama. Las puertas y ventanas de la habitación representan el movimiento y la luz. Las paredes y armarios implican estabilidad y quietud. Por lo tanto, para un mejor descanso la cabecera de la cama debe estar contra una pared sin ventanas ni puertas.

Espejos. Son importantes, pero no hay que abusar de ellos. En la habitación no es recomendable tener más de dos, y nunca situado frente a la cama o de manera tal que refleje la imagen mientras se descansa.

Facundo

Periodista y Licenciado en Comunicación Social. Apasionado por la escritura y los viajes. Estudiante de japonés e interesado en todo lo relacionado con la cultura de China y Japón.

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