Edogawa Ranpo, el padre de la literatura policial japonesa

Tarō Hirai (1894 – 1965) fue un exitoso escritor japonés, más conocido por su seudónimo de Edogawa Ranpo. Tal nombre artístico no es más que la transcripción fonética de la pronunciación japonesa de Edgar Allan Poe.



Edogawa RanpoRanpo sentía gran admiración por Poe y otros escritores de misterio occidentales, como Arthur Conan Doyle y Maurice Leblanc. Fue el primero en introducir en la literatura japonesa las temáticas detectivescas, y por eso es considerado el padre del policial japonés.

Si bien los relatos de Edogawa Ranpo están influenciados por las estructuras del género que perfeccionaron sus referentes occidentales, sus temáticas y caracterizaciones exploran lo más profundo de la idiosincracia nipona.

Además, dentro del policial, Ranpo explotó el subgénero del ero-guro (“erótico-grotesco”), una corriente japonesa que se explaya sobre temas tabú del país. Muchas de las historias de Ranpo son oscuras y macabras, con protagonistas trastornados y discapacidades físicas y psíquicas. La locura, la obsesión, la perversión y lo prohibido son tópicos comunes en la literatura de Ranpo.

El crimen en los tiempos de guerra

Los quince años previos al estallido de la Segunda Guerra Mundial fueron los mejores de la producción literaria de Ranpo. Durante esa época vio la luz su célebre detective Kogorō Akechi, claramente inspirado en Sherlock Holmes.

También en esos años Edogawa Ranpo escribió sus cuentos más importantes, algunos de los cuales definieron su visión anti belicista. La oruga, por ejemplo, fue censurado por el gobierno japonés, que lo consideraba contraproducente a los esfuerzos que el país estaba realizando en la guerra.

En esa historia, un soldado japonés regresa a su hogar sin brazos ni piernas y queda al cuidado de su esposa. Al principio, ella atiende con abnegación al héroe de guerra, tal cual la sociedad se lo reclama. Pero progresivamente se va ensañando con él, llegando al punto de torturarlo. El relato se centra en la angustia, la decadencia y el pesimismo que entraña la guerra, ideas que chocaban con los valores gloriosos que buscaba instalar el gobierno.

Relatos japoneses de misterio e imaginación

Portada de Relatos japoneses de misterio e imaginación, de Edogawa Ranpo.Terminado el conflicto bélico, Ranpo continuó escribiendo, pero sus historias ya no volvieron a ser las mismas. Lo mejor del período pos guerra fue una selección personal de sus mejores relatos que mandó a traducir al inglés.

Así nació Relatos japoneses de misterio e imaginación, una antología ideal para iniciarse en la literatura de este autor. Son nueve relatos que intercalan el misterio, el terror y el suspenso, al tiempo que exploran un mundo sórdido, denso y hasta onírico.

Además de la ya mencionada La oruga se destaca La butaca humana, una historia con ribetes fantásticos donde el protagonista se esconde dentro de un sillón para poder estar cerca de una mujer que le gusta.

El test psicológico es otro de los puntos fuertes del libro. Se trata de un caso en el que interviene Kogorō Akechi, pero narrado desde la perspectiva del criminal. El hombre en cuestión está obsesionado con el crimen perfecto, y mantiene un duelo psicológico con el famoso detective.

El legado cultural de Edogawa Ranpo

Una de las últimas actividades de Ranpo en pos de la literatura fue la creación de la Asociación Japonesa de Escritores de Misterio. Este organismo instauró en 1963 el premio literario Edogawa Ranpo, que anualmente elige la mejor historia policial. La Asociación ha premiado a varios de los grandes del género en Japón, como Yokomizo Seishi, Matsumoto Seichō, Kitakata Kenzō y Higashino Keigo.

La influencia de Ranpo se ha traducido también en numerosas obras de cine, televisión y manga. Quizás una de las más conocidas es Detective Conan, donde el protagonista utiliza el seudónimo de Conan Edogawa (el nombre del autor de Sherlock Holmes y el apellido del maestro japonés del policial). A su vez, Conan ayuda al detective Kogoro Mouri, que se llama igual que el célebre Kogorō Akechi.

Facundo

Periodista y Licenciado en Comunicación Social. Apasionado por la escritura y los viajes. Estudiante de japonés e interesado en todo lo relacionado con la cultura de China y Japón.

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